06 de març, 2008

Obispos, elecciones y Mateo 25

Nuestros obispos han abierto la caja de Pandora. A estas alturas, debería ser innecesario reivindicar el pluralismo político de los cristianos. Dice la Nota episcopal: “Si bien es verdad que los católicos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos, también es cierto que no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana, ni son tampoco igualmente cercanos y proporcionados a los objetivos y valores que los cristianos deben promover en la vida pública”. Es decir, será un “buen cristiano” quien vote por tal y un “mal cristiano” quien vote tal otro, ya me entiende usted.

El Concilio Vaticano II asumió que los cristianos son mayores de edad, capaces de discernir por sí mismos -de acuerdo con su conciencia y a la luz de su fe- sus compromisos históricos. Sin embargo, nuestros obispos, últimamente, defienden sus posturas en materia de doctrina social y moral como si de doctrina revelada se tratase. Grave error: la doctrina social y moral de la Iglesia es una palabra humana y, por lo tanto, evoluciona con la historia y es falible. La revelación, en cambio, es Palabra divina e inmutable.

Nuestros obispos no tienen el número de teléfono del Espíritu Santo: no tienen, por más que se empeñen, el monopolio de la interpretación de la moral natural. Aparentar que una posición particular tiene conexión directa con la revelación rallaría, simple y llanamente, la herejía. Lo cristiano es desentrañar esta moral natural entre todos los creyentes, deliberativa-mente.

Imagino muchos cristianos españoles preguntándose hoy qué es “más cristiano”: ¿un proyecto político al servicio de la igualdad de oportunidades real u otro que consolide los mecanismos de creación simultánea de elites y de excluidos?, ¿la solidaridad social y económica con los más débiles o el culto al enriquecimiento individual?, ¿la lucha por el desarrollo de los países del Sur o el turbocapitalismo neoliberal?

La misma pregunta vale en materia de derechos civiles. Son muchos los cristianos progresistas que han apoyado el matrimonio gay no por progresistas, sino por cristianos. Porque entienden que vedar el matrimonio civil a los homosexuales era una injustificable discriminación por motivos de orientación sexual. Y nada más cristiano que luchar contra cualquier forma de discriminación, sea cuál sea su causa.

El problema fundamental de muchos cristianos progresistas es que nuestros obispos no nos representan. A diferencia de otras Iglesias cristianas, la católica no es, en absoluto, una institución democrática, cosa que no tiene ninguna justificación teológica. En los inicios del cristianismo, los obispos eran elegidos por su comunidad. “Ningún obispo impuesto” escribió el papa y santo Celestino I.

Como la cúpula de la Iglesia católica monopoliza su representación pública, la sociedad puede acabar pensando que la Iglesia empieza y acaba con ellos. Para evitarlo, es básico que los sectores progresistas del catolicismo tengan también presencia pública. Para conseguirlo, sin duda lo mejor sería democratizar las estructuras de poder de la Iglesia, para que nuestros obispos fueran ideológicamente plurales, tal como los fieles que supuestamente representan. Los cristianos queremos votar cristianamente, pero no solamente fuera de la Iglesia, sino también dentro de ella.

Ante el escoramiento ultraconservador de nuestra jerarquía, la reacción de una parte de nuestra sociedad es rechazar la intervención pública de las religiones. Pero sería una mala solución. Dos errores son muy comunes a la hora de abordar este asunto. Tan grave es cuestionar la autonomía de los poderes democráticos y su legitimidad para dictar las normas comunes de convivencia, como relegar la religión al espacio privado.



El neoconfesonalismo pretende que la religión ejerza su papel público desde la alianza con el poder político. El laicismo –distinto de la laicidad- pretende impedir que las religiones se expresen públicamente. Pero en democracia la religión no debe ser considerada sólo un asunto privado, lo cual no significa que deba vulnerarse la estricta separación entre el Estado y las distintas confesiones. El lugar de la religión, en tanto que hecho público, es la sociedad civil: la esfera de las organizaciones particulares, basadas la libre adhesión de sus miembros, pero con vocación pública.

En cualquier caso, si algún problema sigue teniendo España, hoy, no es tanto de laicismo como de laicidad insuficiente. Quizás haya tentaciones laicistas en algunos sectores de la izquierda española. Pero más grave es que una determinada Iglesia pretenda mantener sus privilegios en el sistema fiscal o en la educación. No sólo es poco acorde con nuestro ordenamiento constitucional, sino sobre todo poco cristiano. Los católicos deberíamos ser los primeros en exigir el fin de nuestras ventajas injustificadas.


Viendo la actual polémica, uno se acuerda de Mateo 25: a los que dieron de beber al sediento, de comer al hambriento y de vestir al desnudo -dice allí- Cristo los salvará; a los que pasaron de largo, los condenará. ¡Que Dios los coja confesados!

7 comentaris:

Anònim ha dit...

Me ha gustado mucho tu comentario y me alegro de compartir posicionamientos políticos y creencias religiosas contigo.
Te invito a leer una entrada en mi blog sobre el comunicado de los Obispos pretendiendo dirigir el voto de los cristianos.
" La opcion menos mala" de www.lalibretadeanaalvarez.com

Me gustan tus planteamientos como cristiano y como socialista.
Que Dios reparta suerte para el domingo.
Un saludo.

Xavier Gordillo ha dit...

Benvolgut amic, Et llegeixo i em reconforten els teus arguments. Vaig escriure al meu bisbe abans de l'elecció de la CEE...volia que sabés que estava molt preocupat i que l'elecció de Rouco ens faria mal a molts. Ingenuu de mí, no em va respondre. Ara Isaias ja no hi és i recordo la frase terrible del comunicat de la CEE sobre el terrorisme i em vé una imatge dels bisbes caminant per un camí sec i inhospit. Miro en direcció contraria a l'altra punta del món i veig Jesús, el nostre bon Jesus somrient amb Isaias i ensenyant-li els racons de la nova vida que comença per ell. És curiós els dos riuen com si es coneguessin de sempre.
Una salutació molt cordial per a tots-es.

Crasius Lupus ha dit...

Totalment d'acord amb els companys Alvarez i Gordillo. I ammb vosté, sr, Antoni.

carles ha dit...

Admiro la vostra tenacitat a l'hora de creure que es poden canviar coses dins l'esglèsia.
Jo, però, crec que la institució està ja massa corcada, i aquesta església, fa temps que ja no us representa.
Sempre m'he preguntat el perquè no s'inicia un nou camí... és quelcom que no acabo d'entendre. Ja m'ho explicareu! :)

Xavier Gordillo ha dit...

Hola Carles, estic convençut que aquest camí ja fa molt temps que ha començat...de fet sempre ha existit. Persones anònimes que han seguit a Jesus sempre hi ha hagut. Recordo a Weber i la seva teoria sobre el deteriorament de les institucions espirituals....

Pepico Pichín ha dit...

Mi estimado don Antoni: ¿por qué nos tiene sin consignas sin renovar convenientemente su blog? Le saluda, Pepico

Anònim ha dit...

Benvolgut/da,

Avui s’ha aprovat la “Directiva del retorno, també coneguda com Directiva de la Vergonya. Entre altres coses, amb aquesta directiva es pot retenir a una persona durant 3 anys per haver creuat una frontera. La gran majoria de parlamentaris socialistes europeus hi ha votat en contra. En canvi, tots els diputats del PSOE menys dos hi ha votat a favor. Com a votant socialista m’agradaria saber la seva posició al respecte i, en cas que hi estigui en contra, quines han estat les seves actuacions per fer sentir i defensar la seva posició dins del partit socialista.

Cordialment,

Jordi Martinez